¿Donde está el truco de las Tarjetas de crédito?

Sin saber muy bien de dónde han sacado tu dirección, llega a casa información publicitaria de una tarjeta de crédito, con las siguientes características: No es necesario cambiar de banco Sin cuotas de por vida Crédito hasta 6.000 euros Posibilidad de obtener efectivo a partir de la tarjeta Al final del año, te devuelven el 1% del importe de todas tus compras con la tarjeta … Uno la mira, la remira, y se pregunta: ¿Dónde está el truco? ¿Por qué una empresa me va a ofrecer tanto crédito, sin coste para mí? No va a quedar más remedio que leerse la letra pequeña… Lo primero que piensas es en los tipos de interés. Si pagas el saldo al mes no te cobran nada, pero los saldos aplazados se remuneran al 1,52% mensual (TAE 19,84%). Bueno, es un buen palo, pero tampoco especialmente fuera de mercado para el crédito al consumo. Además, sólo es aplicable al pago aplazado, pero si pago mis deudas a fin de mes no pasa nada… Y ahí es donde aparece “el truco”. Según una cláusula del contrato, “su tarjeta será emitida con pago mensual del 3% del saldo dispuesto (mínimo 18 €). Recuerde que siempre podrá cambiar esta forma de pago eligiendo el % o cantidad fija que desee pagar, con una simple llamada”. Es decir, que por defecto, cada mes, solo se pagará el 3% del saldo dispuesto. El resto (un nada despreciable 97%), salvo acción por parte del usuario (llamada al Centro de Atención al Cliente), será aplazado y devengará esos intereses del 1,52% mensual. Imaginemos que realizamos, con esta tarjeta, una compra de 1.000 euros. Por cualquier circunstancia (despiste, olvido, falta de tiempo, dificultad para ponerse en contacto con el Centro de Atención…), no comunicamos a final de mes que queremos pagar la totalidad del saldo… pagaremos por lo tanto 30 euros, y los 970 restantes devengarán un 1,52% de intereses para el mes siguiente. 14,74 euros, nada menos. Si hacemos los cálculos para el máximo de crédito disponible (6.000 euros), los intereses devengados por nuestro “descuido” ascenderían a 88,46. Ojo, no estoy diciendo que sea un engaño, ni mucho menos. Simplemente, exige del usuario de la tarjeta un cuidado extremo a la hora de planificar los pagos y estar atento para llamar a la entidad (contamos con que se trate de un Centro de Atención al Cliente profesional y que funcione bien y no sea de esos que te ponen en espera durante minutos sin término hasta lograr la desesperación del cliente). El coste de los descuidos es tan elevado que, para los despistados como yo, supone un riesgo que hay que calibrar. PD.- Me refiero en este caso a la tarjeta Visa Oro de Capital One de Bankinter porque es la que he tenido ocasión de observar de primera mano, pero a buen seguro que no es la única con prácticas similares, por lo que nunca está de más, antes de aceptar una oferta de este tipo, leer con atención la letra pequeña.

Written by clopez on Marzo 6th, 2006 with no comments.
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